Jean-louis
Trintignant (Piolenc,
Francia, 1930), protagonista de Amor,
decía el día de su estreno mundial que había prometido dejar el
cine para dedicarse al teatro porque le encantaba, pero que a sus 82
años Michael
Haneke
(Munich, 1942), el realizador del filme, le había propuesto el papel
de su vida. Y es que el veterano actor galo, conocido
internacionalmente desde Un
hombre y una mujer
de Claude
Lelouch
(París, 1937), sorprende e impresiona por su interpretación
desgarradora e intensa. Tampoco se queda atrás en su prestación
artística Emmanuelle
Riva
(Chenimenil, Francia, 1927), la magnífica actriz francesa culpable
de su extraordinario trabajo en la película faro de la “nouvelle
vague” Hiroshima
mon amour
de Alain
Resnais
(Vannes, 1922 – París, 2014).
Ambos
actores protagonizan en esta ocasión una asombrosa historia de amor
como Anne y Georges, dos octogenarios maestros de música jubilados
que siguen sintiendo un enternecedor cariño en la recta final de su
rica y sensible existencia. Un amor que pese a todo será puesto a
prueba ineluctablemente.
Michael
Haneke,
director entre otras películas de Funny
games
(1997), La
pianista
(2001) o La
cinta blanca
(2009), ha querido hacer, según sus propias palabras, una película
tierna, humana, sin autoengaños ni infecciones sentimentales,
precisando que se trata de “un canto al amor y a la lealtad en ese
viaje que todos haremos un día hacia la muerte”. En todo caso, y
pese a lo paradójico que pueda parecer, también se trata de una
magistral e inolvidable reflexión sobre la vida, el todo envuelto en
una realización cinematográfica exquisita, delicada y elegante.
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