Ante
todo precisar que la película del director Benito
Zambrano
(Lebrija,1965) se basa en la novela homónima de la escritora y
poetisa Dulce
Chacón,
que a su vez es producto de cuatro años de entrevistas a personas
que han sobrevivido para testimoniar de una época desgarradora para
los vencidos de la Guerra Civil. Mostrando ambos, tanto la escritora
como el realizador sevillano, la realidad de esos momentos de manera
cruda y contundente. Un cine de recuperación de la memoria histórica
de los derrotados de la sangrienta contienda al que el público
español aún no está demasiado acostumbrado. Un cine pues adulto,
dirigido a espectadores adultos y desinhibidos de prejuicios
históricos.
La
película, adaptación fiel de la novela de Dulce
Chacón,
ya fallecida, cuenta con ternura, emoción y buenas dosis de pasión
las historias de Hortensia, Pepita, Elvira, Tomasa, Reme y muchas
otras mujeres que desde las condiciones infrahumanas de la cárcel
madrileña de Ventas enarbolaron la bandera de la dignidad y el
coraje como única arma posible para enfrentarse a la humillación,
la tortura y la muerte.
Mención
particular merece el resultado obtenido por Zambrano
(director
entre otra de Solas
y Habana
Blues)
del trabajo de María
León,
interpretando a una Pepita llena de dulzura, espontaneidad y
humanidad. Contrapunto relajante en una narración especialmente
dramática e intensa. En suma, una conmovedora película y un hermoso
homenaje a la mujer que lucha que todos y todas deberíamos ver para
tener un conocimiento más completo de una parte muy importante de
nuestra historia contemporánea.
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