Tim Robbins, conocido y destacado actor en las populares
películas “Cadena perpetua”, de Frank Darabont, “Mystic River” de Clint
Eastwood y “La vida secreta de las palabras” de la catalana Isabel Coixet, se
pone en esta ocasión detrás de la cámara (uno de sus deseos más anhelados) y
dirige su tercer largometraje después de “Ciudadano Bob Roberts” (1992) y la
excelente “Pena de muerte” (1994), volviendo a mostrar y demostrar su
incuestionable talento.
“Abajo el telón”, escrita además por el cineasta, es una
película basada en hechos reales ocurridos en la ciudad de Nueva York en los
años 1930. Es decir, durante la Gran Depresión provocada por el crack económico
de 1929 y en el inicio de la represión macarthista contra los medios
cinematográficos y teatrales al considerarlos “infiltrados de comunistas”. Con
mano hábil y estilo original, mezcla de comedia y drama, Robbins cuenta de
manera didáctica la historia de un grupo de actores, productores y directores
decididos a montar una obra de teatro que lleva por nombre el título de la
película. El montaje teatral se topa con enormes dificultades pero su gestación
permite hacer un retrato demoledor de aquellos años en los EE.UU.. Una crónica
veraz sobre el arte en general, la miseria y las desigualdades sociales y
también sobre el coqueteo de la burguesía norteamericana con el fascismo
rampante. Motivo excelente para llevar a
la pantalla a personajes como el impetuoso Orson Welles, dando rienda
suelta a su ego e interpretando su propio papel, el pintor Diego Rivera,
orgulloso revolucionario opuesto a toda presión económico-política venida del
magnate John D. Rockeffelfer o la consejera cultural de Mussolini (magnífica
Susan Sarandon), dedicada a expoliar la riqueza pictórica italiana para
sufragar los gastos bélicos del régimen
fascista trasalpino.
En definitiva, una película coral (no hay protagonistas
centrales) que arrastra, hace pensar y emociona. En este sentido las imágenes
finales del filme son modélicas e inolvidables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario