“Un
niño actúa como un bárbaro, el mundo le guiña el ojo. Una niña
hace lo mismo, un escándalo”, este comentario de la astuta Amanda
Bonner (excelente Katharine
Hepburn),
protagonista de la película que comentamos, puede ser el mejor
resumen de esta formidable comedia romántica que sobre “la guerra
de sexos” realizó en 1949 George
Cukor
(Nueva York, 1899-Los Ángeles, 1983). Un director, hijo de
inmigrantes húngaros, que después de una larga y exitosa carrera
teatral en Broadway, destacó en Hollywood por su enorme talento y
sensibilidad a la hora de dirigir actrices.
En
esta ocasión, dos de sus intérpretes preferidas, Katharine
Hepburn, descubierta
por Cukor en 1932,
y
Judy
Holliday, que
ya había hecho un largo recorrido teatral con el realizador
neoyorquino,
son
parte esencial de una historia rebosante de ingeniosidad, humor y
crítica social. La historia, basada en hechos reales pero algo
alterados por necesidad de un soberbio guión firmado a cuatro manos,
las del matrimonio Ruth
Gordon
y Garson
Kanin,
narra el enfrentamiento jurídico de una pareja de abogados, Amanda y
Adam (magnífico Spencer
Tracy),
el día que la esposa de Adam decide defender a una mujer (Judy
Holliday)
que ha disparado contra su marido (Tom
Ewell)
y la amante de éste. La película sitúa con inteligente humor y
sarcasmo el tema del feminismo en su eje central, lo que no dejaba de
ser una extraordinaria osadía en 1949. Aspecto este que hace del
filme, pese a las siete décadas transcurridas desde su realización,
una obra cinematográfica de gran actualidad. Sin duda, una elegante
y sofisticada comedia romántica que divierte y hace cavilar. Dos
apetitosos ingredientes apreciados particularmente en “Cine y
Chocolate”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario