¿Qué
razón puede instigar a un joven cineasta de apenas 40 años para
llevar a la gran pantalla un drama tan duro y perverso como el de la
violencia de género? En palabras de Xavier
Legrand
(París, 1979), el director de esta impresionante ópera prima: “el
que cada vez que sale a la luz un nuevo caso de maltrato me hierve la
sangre”. Y seguro que es así, ya que con anterioridad, en 2013,
realizó “Antes de perderlo todo”, un cortometraje en el que la
violencia doméstica aparece con toda su terrible crueldad.
En
esta ocasión, con los mismos actores (Léa
Drucker
y Denis
Menochet)
que en el cortometraje encarnaban al matrimonio desavenido, Xavier
Legrand,
con un guión preciso y contundente escrito por él mismo y producto
de dos años de investigación, nos cuenta la historia desgarradora y
brutal de una pareja que al divorciarse se disputa la custodia de sus
dos hijos: una adolescente de 18 años y un niño que va a ser
utilizado por el abominable padre como medio de venganza ante el
fracaso matrimonial.
La
película de lacerante actualidad atrapa al espectador/a desde
principio a fin, sin tiempos muertos ni lugar para el aburrimiento;
consiguiendo además que el mencionado/a espectador/a no sea un
simple asistente desabrido/a e insensible sino un/a protagonista más
de la impactante y angustiosa narración.
Es
de señalar igualmente que la película emocionó, sobrecogió y
encolerizó al público asistente, en 2017, a los festivales de
Venecia y San Sebastián, donde obtuvo respectivamente los Leones de
Plata a la mejor ópera prima y mejor director, y el Premio al mejor
filme europeo. Sin duda ninguna una obra cinematográfica de gran
calidad artística (puesta en escena e interpretación excelentes),
al tiempo que vigorosa y más que necesaria: Imprescindible.

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