Poco
sabemos del cine japonés. A lo sumo conocemos los nombres de algunos
cineastas y de algunos títulos de películas que, por diferentes
razones, han triunfado en festivales internacionales de cine. Por
ejemplo, Akira
Kurosawa
y su “Rashomon” (1950), Kenji
Mizoguchi
y “Los cuentos de la luna pálida” (1953) o Nagisa
Oshima
y su polémica “El imperio de los sentidos”, realizada en 1976.
Sin embargo, el cine nipón tiene una historia que abarca más de 100
años, y un estilo, entre realismo y fantasía, que lo distingue en
todo el mundo. Uno de sus directores cinematográficos más
representativos es sin duda Yasujiro
Ozu
(1903-1963), y una de sus películas más valoradas es “Cuentos de
Tokio”, también conocida como “Viaje a Tokio” o “Historias
de Tokio”.
Una
historia entrañable sobre la clase media japonesa de posguerra a
través de una pareja de ancianos que viaja a Tokio para visitar a
sus hijos y sus nietos. Descubriendo que estos no tienen tiempo para
dedicarles.
Rodada
con el estilo habitual (planos secuencias con la cámara puesta a la
altura de los ojos de una persona sentada en un tatami) la película
es un acongojante retrato de la descomposición de Japón tras la
derrota en la II Guerra Mundial, que se traduce en una pérdida
irremediable de los valores que hicieron grande al país y que
Yasujiro
Ozu
añora profundamente: el respeto por los mayores y el desmembramiento
de la familia tradicional.
Una historia en la que todos de alguna
manera nos vemos reflejados, ya sea como padres, como abuelos, como
hijos o como nietos. En definitiva, una película que ninguna
persona, que se precie de amar el cine, puede dejar de ver.
MÚSICA:
TAKINORI SAITO

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